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domingo, 21 de julio de 2013

Quemados

¿Te has sentido alguna vez “quemado”? y si es así ¿Qué has hecho al respecto?

“¡Estoy quemado!”” Esta es una expresión que utilizamos muy a menudo y de forma a veces incluso, jocosa. Expresiones como “no estoy moreno, estoy quemado” son la prueba de que nos tomamos este síndrome, muy a la ligera.

Pero no lo es. El agotamiento emocional, baja realización personal, el sentimiento de estancamiento profesional y la frustración, son temas muy serios que hay que tratar y prevenir. De hecho el síndrome de estar quemado o Burnout, término acuñado en inglés, está regulado en la Ley de prevención de riesgos laborales para las empresas y organismos ¿Hay medidas de prevención para evitar el Burnout en tu empresa? Cuéntame cuáles, me interesa.

Cuando estamos "quemados", queremos expresar que la situación nos ha desbordado. Un psicólogo añadiría que es una respuesta al estrés laboral crónico, una experiencia subjetiva que engloba sentimientos y actitudes con implicaciones negativas para la persona y por supuesto también para la empresa.

Sí, las personas tenemos sentimientos, esto es un hecho y sí, nos influyen en nuestras actitudes, esto es inevitable. Porque somos personas, es lo que nos diferencia de las cosas y de los animales, tenemos sentimientos.
Por otro lado las empresas las componen personas, ni animales, ni cosas, por lo menos las que yo conozco.

¿Por qué cada vez hay más personas “quemadas” en sus trabajos? Que no se sienten realizadas, que ya no tienen la misma ilusión, que les cuesta ir a trabajar cada día.

¿Por qué las empresas no se lo toman más en serio y establecen  medidas, en lugar de beneficiar este estado entre sus trabajadores?

Es difícil trabajar con personas, mucho más cuando los roles, las ocupaciones y labores no están claras, cuando no se hacen equipos, ni se trabajan con los mismos objetivos, cuando se mezclan las relaciones personales y  las profesionales, cuando nos dejamos llevar por los prejuicios y no somos capaces de ver las injusticias o desigualdades.

No alcanzo a comprender como no se dan cuenta que la solución es mucho más complicada. Más vale prevenir que curar, este dicho popular tiene toda la razón del mundo. Pero para la mayoría de las empresas estos síndromes son invisibles. Es más vistoso prevenir las caídas en una empresa que la fatiga emocional. Eso sí, a la larga productivamente hablando se pierde mucho más talento y por lo tanto productividad y beneficios.

Y es que es mucho más provechoso en todos los sentidos, señores y señoras, un trabajador feliz, que veinte “quemados”.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con el artículo. Las empresas prefieren beneficios antes que tener a gente motivada. La realidad es así de triste, somos meras fichas y juegan con nosotros, como si del parchís se tratase, sin importarles nuestros sentimientos. Ojalá esto cambie alguna vez, con esa esperanza me quedo. Besos. Eva

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  2. ALRAUNE.

    A mí al menos, para no quemarme, me ayuda trabajar con música. Al tener la inmensa suerte de trabajar en mi casa, puedo poner música todo el tiempo y se lleva muchísimo mejor.
    También pienso que uno se quema menos si el trabajo gusta, si no se hace simplemente porque no quedaba otra elección.
    Saludetes, Grace!!

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